Siempre me surgen esas preguntas existenciales, como: para qué vivimos? por qué conocemos a algunas personas? aprendemos de todos? caemos para levantarnos y aprender a seguir luchando? tenemos un objetivo de vida? por qué sufrimos y no estamos siempre sonriendo? por qué el amor siempre termina doliendo? por qué todos pensamos tan diferente a veces? para qué peleamos con amigos, compañeros? por qué no somos todos felices?
Claro no? Son preguntas que muchos nos hacemos pero nadie consigue responderlas... Hoy en día tengo otras preguntas existenciales sumadas a esas: por qué el consiguió despejarse? por qué ya tiene quien le hace bien? por qué no sigo siendo yo su motivo para sonreír? se habrá olvidado de mi? me habrá reemplazado o solo desplazado? me amaba de verdad? me seguirá amando?
Estas preguntas que me comen la cabeza, que no me dejan vivir, que hace que este mal días completos, semanas capaz, son las malditas preguntas que me hago cada segundo, cada minutos, cada noche; son estas malditas preguntas que hacen que yo no consiga sonreír por completo.
Por qué dejaste de ser mi todo? Por qué ya no te tengo al lado? Por qué te fuiste? Por qué no me necesitas? Por qué me dejaste?
Te necesito, te necesito como te necesitaba antes, como te necesité siempre, como seguramente te voy a seguir necesitando mucho tiempo más y vos en cambio ya vas a tener con quien sonreír...
Y lamentablemente una y otra vez me hace llorar la misma pregunta existencial: POR QUÉ ME DEJASTE SOLA?